"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

lunes, 30 de septiembre de 2013

CAPITULO 13: ¡Sorpresa!

Era domingo, Hannah y Paloma andaban por la calle. La desconocían así que caminaron en línea recta con la cabeza bien alta. Cuando de verdad estuvieron completamente perdidas, se dignaron a llamar a Lucas. Tras unos segundos, saltó el buzón de voz.
- No responde, dijo Paloma.
-¿Qué hacemos?
-Se me ha ocurrido algo…
                Por suerte Paloma siempre tenía una solución alternativa. Aunque esta, y lo debía reconocer, no era brillante.
-¿El qué?
-Llamar a Alejandro.
                Alejandro era un amigo de tenis de Lucas. Era un crío, se portaba como un crío, y aparentaba ser un crío. En este caso, las apariencias no engañaban. Le llamaron y lo cogió. Como no había cambiado, el niño no dejaba de tomarlas el pelo e insultarlas. Sin duda, a ese, madurez no le sobraba. Al no haber conseguido nada, volvieron a llamar a Lucas, que por suerte, lo cogió.
-¡Lucas! ¿Dónde está tu casa?
-¿Mi casa? ¿Para qué queréis saberlo?
-Tú dímelo.
                Les dio su dirección, sin saber la razón. Se acababa de levantar de la siesta y no era muy consciente de lo que hacía ni decía. De repente, otra llamada:
-Lucas, estamos en la puerta de tu casa, dijo Paloma.

                Colgó sin llegar a creérselo. Abrió la puerta… y vio a las dos chicas. Le sonreían, interesadas.

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