"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

martes, 1 de octubre de 2013

CAPITULO 14: Futuro incierto.

-¿Se puede saber que estáis haciendo aquí?, preguntó finalmente.
-¡Sorpresa!, se limitaron a decir.
                No se esperaba aquello para nada. Había dormido un buen rato… hasta que sus amigas le despertaron. Además tenía que forrar los libros de texto, pronto volverían al instituto. Como no tenía nada que ofrecerles, les propuso ir al chino, a por algo de beber, y de paso, a por forros para los libros. Esos condenados libros que recordaban cada vez que se veían que el verano estaba acabado. Anduvieron un rato hasta llegar. Se llenaron de provisiones y regresaron a su casa. Allí, les esperaba ansioso el perro de Lucas: Ogif. Era un Golden Retriever color blanco crudo, de lo más cariñoso. Recordó que debía sacarlo a pasear y las chicas no tuvieron el menor reparo en acompañarle. Se llevaron lo comprado y disfrutaron de un agradable paseo. Paloma intentó que se repitiera lo de la última noche que quedaron, pero Lucas no parecía estar por la labor de colaborar.
-No me puedo creer que el verano se esté acabando, dijo Paloma.
-¡Ni yo! Fue muy corto. Me da flojera volver a la escuela. ¡Y encima para nuestro último año! No me lo creo, contestó Hannah.
-Yo me voy de cabeza al paro, añadió Lucas. No voy a aprobar el SAT, ni me van a coger en ninguna universidad en Estados Unidos...
-Te recuerdo que la universidad Yale está interesada en ti.
-Lo estaba. Últimamente estoy perdiendo todos los partidos de tenis… ellos sólo quieren a los mejores. Seguro que me quitan la beca.
                Estaba un poco deprimido. Su vida se había centrado en el tenis. Es cierto que sacaba buenas notas durante el curso, pero a la hora de los exámenes importantes como la selectividad, sus notas con suerte rozaban el aprobado.
-Si a ti no te cogen en Estados Unidos, a mí no me cogen ni de coña en Londres, dijo Paloma para animarle.
-Ni a mí en Francia, replicó Hannah.

                Era cierto que ese año tendrían que elegir sus futuros. Pero no estaban preparados. Sentían que el agua le llegaba al cuello. No se veían lo suficientemente mayores como para entrar en la universidad, ni siquiera en el último curso. Cuando eran pequeños, soñaban con el último curso. Se imaginaban mayores, maduros, listos para todo lo que les echaran… mas no era así. Pero debían coger el toro por los cuernos. Por ellos mismos. Por su futuro.

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