"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

sábado, 28 de septiembre de 2013

CAPITULO 9: Confesiones.

El taxi les dejó cerca de casa de Paloma, ya que se temían que su madre andaba por ahí. Los estómagos rugían.
-¿Vamos al chino?, propuso la anfitriona. A pillar algo de comer.
                No se negaron. ¡Se morían de hambre! Dieron un rodeo y llegaron dónde querían… pero estaba cerrado. ¿Un chino cerrado? ¿De verdad? Nunca se había visto. Nunca.
-Pues vamos al 24h, ese no hay duda de que está abierto, Paloma volvió a salvar la situación.
                Pusieron rumbo al sitio indicado. Anduvieron alrededor de media hora, pero finalmente llegaron. Se compraron cada uno una cosa y emprendieron la marcha hacia casa de la chica. Pasaron por el Santiago Bernabéu etc, haciendo un tour turístico por el centro. Rebeca recordó la sorpresa de cumpleaños que Arya y Paloma le prepararon: la metieron en un coche con los ojos vendados y la condujeron hasta un restaurante ambientado de Grease dónde estaban todos sus amigos. Fue una grandísima sorpresa que la hizo muy feliz. Lucas y Rebeca se quedaron más atrás, hablando, mientras las otras dos seguían haciendo payasadas y locuras.
-¿Qué haces que no estás con Hannah? Aprovecha, que esta es vuestra noche.
-He estado todo lo que llevamos de noche con ella.
-¿Qué te pasa?
-No quiero nada serio. No busco algo así. Después de lo de Beatriz…
                Beatriz era su ex. Le estuvo engañando durante dos meses con su ex novio. Le montó una escenita y le pidió que volvieran, pero Lucas no iba a cometer el mismo error.
-Entiendo.
                Se reunieron, y fueron todos juntos, hablando y haciendo tonterías: el alcohol les animaba. Vieron un parque infantil. Hannah y Lucas fueron directos a los columpios, mientras que Paloma y Rebeca se sentaron en un banco.
-Harían muy buena pareja, constató Paloma.
-Lo sé, pero parece que no quieren estar juntos.
-Es una pena.
                Unos gritos de unos hombres les alertaron: se acercaban borrachos, y no eran precisamente niños. Hannah propuso de irse ya a dormir al jardín de Paloma. Los demás no objetaron nada. Se marcharon en sumo silencio para que los visitantes no les descubrieran.

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