"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

domingo, 22 de septiembre de 2013

CAPITIULO 5: Adiós sufrimiento.

Arya se tumbó en la cama. Acababa de montar a caballo y estaba agotada. Lacero, su potro, siempre se alegraba de verla, por eso ella no podía estar un solo día sin ir a verle. Aunque tuviera examen el día siguiente o llena de deberes o hubiera quedado con sus amigas. Nada podía impedir que se lo perdiera. Además, los concursos llegaban en otoño y debía entrenar mucho si quería ganarlos, como había hecho siempre.
                Se acomodó y cogió su móvil. Le apetecía hablar con él. Con Sergio. Aquel que cuando ella rompió con su novio estuvo ahí. Aquel que la hacía sentir tan especial. Aquel con quien la había compartido todo… Aquel con quién compartió su primera vez. Aquel chico de 19 años que la tenía loca. Pero ¿Qué eran? Más de una vez se lo había preguntado y siempre obtuvo como respuesta un “Quiero ir despacio” o “Te tengo mucho cariño”, incluso “No eres sólo un rollo”. Pero, si eliminábamos las posibilidades… ¡No quedaba nada! No eran amigos, no eran un rollo, no eran un amor de verano, no eran novios. Lo último era lo que más odiaba. No eran novios. ¿Por qué? Ella sentía algo por él. Algo que no había sentido nunca por nadie. ¿Acaso no era recíproco? Nunca lo había dejado claro. Eso le jodía. Mucho.
                Estuvieron hablando prácticamente dos horas. Ininterrumpidas. Dos maravillosas horas, durante las que se sintió feliz. Lo difícil llegó luego, cuando se preguntó si era sano estar así: el día triste por no hablarle y las noches contenta por hacerlo. Le preguntó, por enésima vez, qué demonios significaba en su vida.
-Ya me lo has preguntado, escribió.
-Y sigo sin tener respuesta.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Porque estoy pillada por ti y quiero ver si podríamos tener algo más.
-Acabo de salir de una relación y no estoy preparado.

                Ella tardó en contestar. Tenía un debate interno. Pero se le iluminó un camino: el de dejarle. Puede que no el más difícil, pero el que, a la larga, le causaría menos daño. Lo decidió. Y prometió mantenerlo. Se lo dijo. Se acabó. Ahora debía echar todo, toda la mierda que le metió en la cabeza, toda la mierda que le metió en el corazón. Pero en aquel instante, no sabía que había hecho lo mejor para ella. Porque era ella la que sufría… y no sufriría nunca más por él. Ya no estaba en la bola de demolición, su corazón ya no estaba hecho de paredes frágiles. Tomó las riendas y se sintió orgullosa de sí misma. Poco después, sus ojos se cerraron y se dejó llevar.

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