Salieron de la boca de Metro de Sol. Escribieron un: “¿Dónde estás?” a
Lucas, al que respondió: “En el Corte Inglés”. Pusieron rumbo pero por el
camino, un par de hombres, de unos treinta años, empezaron a decirles cosas un
tanto obscenas. Ellas, les miraron con desprecio y algo atónitas y siguieron su
camino. Odiaban que hicieran aquello, e incluso, llegaban a aterrarlas.
Llegaron al punto
de encuentro, pero ni rastro de Lucas. Al final, fue él quien las encontró a
ellas. Saludó a todas con dos besos y empezaron a caminar. Una mujer les paró.
-¡Hola
chicos! ¡Las bebidas están a 3,50 € y os invitamos a cachimba! ¿Os apuntáis?
Se miraron entre sí y terminaron
asintiendo. La siguieron hasta el local. Se sentaron y pidieron algo de beber.
Todas las bebidas que querían llevaban alcohol, por lo que les pidieron el DNI.
-Se nos ha
olvidado, dijo Paloma mientras le lanzaba al camarero una mirada de cordero
degollado.
No cuajó, por lo que se
conformaron con mojitos sin alcohol y una enorme cachimba de sabor no
identificado. Poco después llegó Elisa.
Era una chica rubia con el pelo
bastante largo, ojos verdes y sonrisa tímida. Su rostro era adorable. Era más
alta que Rebeca, delgada y con los mofletes repletos de pecas. Se conocían
desde el año pasado, cuando estuvieron en la misma clase. Era muy maja, pero
cuando se enfadaba de verdad… mejor no enfadarla. El resto del tiempo era muy
dulce. Tenía un chico, llamado John, a sus pies, que fue a España tan sólo para
estar con ella… aunque no llegó a pasar nada.
Comenzaron a hablar hasta llegar
a sus notas de selectividad. Ninguno de los presentes estaba contento con la
suya, incluso se organizaron para inscribirse al paro, que dada la situación de
España, era lo que les aguardaba.
Salieron del local sin un rumbo
en concreto. Se decantaron por ir a Alonso Martínez a pie, ya que les habían
dicho que era dónde más ambiente habría. Nada más llegados a Tribunal, una
chica les ofreció una jarra de 2 litros de cerveza que saldría a 2 € por cabeza
y unos chupitos gratis. No dudaron en aceptar.
Por el camino, la chica les
preguntó por la edad.
-18, dijo
Rebeca bastante rápido. No estaba acostumbrada a mentir.
Los demás asintieron, sin
comprender lo que la chica dijo. Lucas y Hannah iban un poco a su aire: de la
mano, él pasando el brazo por la cintura de ella… En resumidas cuentas,
tonteando. Era el propósito de Paloma esa noche. Ese y que su madre no la
pillara.
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