"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

domingo, 22 de septiembre de 2013

CAPITULO 2: El esperado encuentro.

Estaba frente al ordenador, escuchando música. Rebeca, recibió una llamada al móvil. Al ver que era un número oculto se sorprendió.
-¿Sí?
-Rebeca, al instante supo que se trataba de Paloma, nos hemos perdido… ¿Dónde estaba tu casa?
-¿Habéis salido ya del metro?
-Sí.
-Pues caminad en línea recta, les indicó, ahora voy a vuestro encuentro.
-¡Perfecto! Un beso.
-¡Hasta ahora!
                Cerró la pantalla del portátil, se calzó sus Vans y salió por la puerta, pero no sin antes avisar a su familia. Caminó dirección al metro. No pasaron ni tres minutos desde su salida, que ya se encontró con ellas. Corrió y las abrazó muy fuerte: no las había visto desde que empezó el verano.
-¡Hey! ¿Qué hay chicas?, preguntó entusiasmada. ¡No sabéis las ganas que tengo de salir esta noche!
-¡Y nosotras!, dijo Hannah.
-Ahora sólo falta que no nos pillen, añadió Paloma. Nunca había mentido así a mi madre.
-Ni yo.
-Bueno, no os preocupéis. Va a ser una noche perfecta. Aunque falta Arya.
                Arya era una chica discreta. Siempre sonriente, complaciente. Cabello castaño, algo aclarado por el sol, piel bronceada, bajita y con un vientre tan plano que quitaba el hipo. El piercing que se hizo unos meses antes era un gran valor añadido. Ojos chocolate y con pestañas casi siempre recubiertas por rímel.
-Está castigada, dijo Paloma.
-Por lo de…
                Sus dos amigas asintieron sincronizadas. ¡Qué mierda! ¡Por esa tontería!

                Unos días antes, Arya y Paloma se fueron de compras por el centro de Madrid. Entraron a una tienda en la que vieron un bonito anillo con el símbolo del infinito. ¿Su precio? 5 euros. Exagerado. Cogieron uno y se fueron al probador, dónde le quitaron la etiqueta y lo metieron en el bolso. Fueron a salir del local… pero el guardia de seguridad las paró. “-¿Qué vais a hacer con el anillo?” les preguntó. Aterradas confesaron su pequeño incidente. El encargado de la tienda, al recibir la noticia, las bajó a una especie de sótano y llamó a la policía. Cuando estos llegaron, intentaron convencerle de que no pusiera denuncia. ¡Eran sólo 5 euros! Pero el cabezota las denunció. Las llevaron a comisaría y llamaron a sus padres. Por únicamente 5 euros.

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