Se levantaron de un salto. Se cambiaron de ropa, en más de una ocasión
estuvieron a punto de acabar en el suelo. Paloma se puso una blusa blanca,
vaporosa y una falda negra de tubo, como Hannah. Rebeca llevaba también esa
falda de tubo negra pero varió de color de blusa: la suya era color salmón. Se
precipitaron al baño, y cubrieron sus caras con una base de maquillaje nude, y
sus pestañas con rímel negro intenso. Se calzaron los tacones saliendo por la
puerta, salvo Rebeca que los metió en el bolso y llevó sandalias. Caminaban a
paso ligero, las de los zapatos de tacón tropezaron más de una vez y soltaban
una risotada ante la situación. Hannah, que ya pilló en truco a sus zapatos, se
adelantó y movía el trasero cual modelo mientras andaba para divertir a sus
amigas, que silbaban y la adulaban.
Bajaron las escaleras del metro casi rodando y corrieron por los
pasillos. La gente las miraba expectantes, como si se fueran a caer y no
quisieran perdérselo. El tren estaba en la estación por lo que hicieron el
sprint final. No había asientos libres, por lo que se apoyaron en las barras.
Rebeca empezó a reírse, burlándose de todo los que habían hecho durante el
trayecto. Siempre embozaba una sonrisa.
Era una chica risueña, con el pelo de tres colores: rojizo puesto que
el año anterior se lo tiñó de escarlata, rubio ya que se había hecho las
famosas mechas californianas… pero de un rubio casi blanco, y de su color
natural: castaño por que las raíces comenzaban a notarse. Tenía unos ojos
redondos bastante grandes, pardos y unas pestañas muy largas. Era más alta que
sus acompañantes, incluso que Lucas. Si se ponía tacones, los demás la reñían
reprochándola que a su lado parecían más bajos. Pero, había que puntualizar,
que no era demasiado alta: rozaba el metro setenta.
-¿No habría
que avisar a Elisa?, preguntó.
-No importa,
la esperamos fumando una cachimba, solucionó Paloma.
Lucas no cesaba de bombardearlas
a mensajes. ¡Qué pesado! No se podía quejar. Siempre era él quién llegaba
tarde, una vez tuvieron que esperarle una hora entera. Para que luego se quejen
de las chicas…
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