"Los amigos conocen tus historias, los mejores amigos las viven contigo."
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos y en este instante somos infinitos."
"Todo ocurre por una razón."
"Don't let dreams just be dreams"
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo"

jueves, 19 de septiembre de 2013

CAPITULO 1: Perdidas.

-¿Vas a ponerte los tacones, verdad?, preguntó Paloma a Hannah.
                La interpelada asintió. Acababan de salir de la boca de Metro de Esperanza y caminaban en línea recta. Miraban a su alrededor intentando reconocer el entorno con el fin de no perderse.
-¿Sabes dónde queda la casa de Rebeca?, el acento mexicano de Hannah aún era fuerte, pero menos que antes.
                Hannah, a sus 16 años, era una chica ni muy alta ni muy baja, delgada, pelo castaño a juego con sus ojos, y liso que cubría casi hasta la mitad de su espalda. Una nariz respingona y una discreta sonrisa endulzaban su rostro. Llegó a Madrid unos años atrás del mismísimo México D.F. y, aunque nunca estaba sola, en la escuela le costó encontrar amigos de verdad. Ya no tenía ese problema pues se encontró en la misma clase que Paloma el año anterior. Ella coincidía con el tipo de amistad que buscaba. A día de hoy, eran inseparables.
-Eso creo, contestó la otra.
                Paloma, en cambio, era más alta, tenía unas piernas definidas marcadas por unos finos tobillos, siempre sonriente, lucía unos dientes perfectos, y sin haber llevado en ningún momento aparato. Unos ojos almendrados y marrones enmarcaban su cara y acentuaban su bronceado. Su pelo liso apenas llegaba a sus hombros, aunque hacía tan sólo una semana llegaba por debajo de los omóplatos.
                Ambas llevaban un atuendo discreto, intentando esconder su verdadera intención: salir de fiesta aquel viernes. Era el último fin de semana de las vacaciones de verano, y, cómo no, había que aprovecharlo. En sus bolsos escondían la verdadera ropa de salir, la cual se pondrían en casa de su amiga Rebeca.
                El inconveniente de aquel plan de divertirse se hubiera visto frustrado si no hubieran mentido a sus madres. Hannah le propuso a su madre de ir a casa de Paloma a dormir, la cual, sin sospechar nada la dejó, incluso la acercó a casa de la chica en cuestión. En el caso de ésta última, dijo que iba a dormir a casa de Elisa otra de sus amigas, pero que antes pasaban a recoger a Rebeca.

                Se pararon en una esquina y Paloma cogió su móvil. Se disponía a marcar el número de la chica, estaba totalmente perdida.

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