Rebeca se despidió del chico con
la escusa de que era una noche para estar con sus amigas.
-¿Por qué no
te has liado con él?, exclamó Paloma.
-¡Soy la
imposible!, respondió con una sonrisa.
Las chicas rieron por el
comentario. Fueron directas a la pista de baile y se movieron como si no
hubiera un mañana. De repente sonó el tema “So What” de P!nk. La motivación de
Hannah y Rebeca fue máxima. Se llamaban “esposa” entre ellas, por un juego que
comenzaron el año anterior.
-Esposita,
empezó la mexicana, esta será nuestra canción. ¡A Geofredo le encanta!
Geofredo era el nombre que le
iban a poner a sus hijos. Lo decidieron en deporte, cuando un chico nuevo llamó
su atención. Recordaron un día que fueron al cine las dos. Hannah con su novio
de entonces y Rebeca con el amigo del novio. Fueron a ver la última película
del buenorro de Tom Cruise y, para su sorpresa, había un actor idéntico pero
con 70 años más. Se empezaron a reír como locas en la sala, mientras los
espectadores las miraban confusos. Era el momento más tenso de la película.
Pero ellas seguían mientras los acompañantes se preguntaban qué había de
gracioso en ello.
Cuando la canción terminó, no
podían estar más acaloradas, pero siguieron bailando hasta que terminó la
velada.
Se prometieron, al principio,
que iban a ser señoritas por un día, pero la cosa se torció y no pudieron dejar
de ser ellas mismas ni por un instante. Las tonterías, las locuras, las risas y
los bailes patéticos estuvieron presentes durante toda la noche. Fue la mejor
noche de sus vidas… por el momento.
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